Seguridad es tarea de todos

La SNS estuvo presente en el VI Encuentro Regional ASIS 2017, que se llevó a cabo en Lima el 9 y 10 de Noviembre de 2017. El Vicepresidente de Seguridad Privada de la SNS, Jose Luis López, participó como exponente en dicho evento, y compartió con todos los asistentes las siguientes líneas:

Dentro del actual contexto global, los Estados invierten sus recursos y mejores esfuerzos en brindar seguridad a la sociedad civil, como responsables de proveer un entorno seguro para su desarrollo.

El esfuerzo de los Estados en materia de seguridad se concretiza en ofrecer/mantener un nivel de seguridad general dentro del país, con un tratamiento similar a personas naturales y jurídicas utilizando para ello los medios de los cuales dispone, las fuerzas del orden y todas las estructuras afines.

Siendo esta, la seguridad general del Estado una condición sine qua non, indispensable, para el desarrollo de cualquier país, la misma tiene una característica básica, y es que se trata de un carácter general. En tal sentido, la seguridad privada se revela como un complemento ideal del esfuerzo público ya que, y siempre en subordinación a la policía nacional obviamente, tiene la capacidad de analizar las necesidades, desarrollar soluciones con recursos humanos y técnicos específicos y entrar en la cadena de valor de las empresas a proteger.

En esta línea, nuestro sector tiene por vocación brindar servicios al entorno privado y a las personas que laboran en ellas. Protegemos los bienes y las personas concretos dentro del perímetro que nos es asignado, garantizando que puedan desarrollar sus actividades empresariales en un entorno seguro y controlado. Teniendo en cuenta que el 100% que las empresas y sociedades de Perú son usuarias de una forma u otra de servicios de seguridad privada, ello puede dar idea de cómo nuestro sector contribuye al desarrollo de la economía y al bienestar del país, y siempre como complemento de la seguridad pública cuya participación es indispensable.

Por otro lado, es necesario mencionar que contrariamente a las tendencias mundiales de reforzar la seguridad en Transporte de Valores, en el Perú es preocupante que se considere bajar los estándares de seguridad utilizados a nivel global, tales como la obligación del uso de vehículo blindado para el transporte de numerarios, lo cual garantiza la seguridad del personal que transporta el dinero y de la comunidad en general, toda vez que la utilización de vehículos blindados reduce, considerablemente, los riesgos de posibles intentos de robos y/o asaltos a las unidades.

En esta misma modalidad de Transporte y Custodia de Valores, la seguridad privada cumple un rol vital, asegurando y custodiando toda la actividad fiduciaria del país lo cual se traduce en:

  1. Atención al sistema financiero, asegurando la cadena de pagos a nivel nacional (BCR, Banco de la Nación y Sistema Financiero Privado).
  2. Atención a los programas sociales del Estado (Programa Juntos, Pensión 65, ONP).
  3. Coadyuva en asegurar la legalidad del movimiento de capitales, verificando y reportando en su caso, operaciones sospechosas UIF-SBS. La actividad de transporte de valores es la principal proveedora de servicios de transporte y custodia de los recursos públicos y del sistema financiero nacional.

En el Perú, el transporte de valores es una actividad muy formal, no así la vigilancia. Esto se refleja en el escaso número de incidentes que se producen en la prestación de dicha modalidad y el buen control que existe en materia de lavado de activos.

Nosotros como gremio, deseamos lograr el mismo nivel de formalización que existe en Transporte de Valores, en la Vigilancia Privada, y aprovechamos este foro para solicitar apoyo al sector público y trabajar en conjunto en dicha tarea.

Servimos por partida triple el interés de la nación: de modo directo la causa de la seguridad dentro del perímetro de acción de la actividad empresarial, de modo indirecto al salvaguardar la cadena de valor que nutre el sistema impositivo estatal, proveedor de fondos para, entre otras cosas, brindar seguridad a las personas; y por último, somos el segundo sector que ofrece el mayor número de puestos de trabajo en el país.

Cuando la seguridad de una persona jurídica sufre por acción humana deliberada o por acción perjudicial de la naturaleza, no solo sufren las consecuencias los accionistas, las sufren los trabajadores y la sociedad que se ve privada de fuente de bienes o servicios y de fuente de trabajo para sus ciudadanos.

La nuestra es una actividad indispensable para la actividad empresarial, el dinero bien invertido en seguridad impactará favorablemente en la línea final del balance. Una labor de seguridad bien realizada preservará los procesos, evitará pérdidas a la empresa, protegerá a sus colaboradores y garantizará la continuidad del ciclo económico, eje principal del desarrollo de un país.

En el Perú hay más de 90,000 agentes de seguridad registrados, autorizados por SUCAMEC para prestar labores de vigilancia privada, transporte de valores o resguardo de personas. La distribución geográfica coincidente con los puntos de generación de riqueza, debieran permitir complementar la acción de las fuerzas del orden con 90,000 pares de ojos. Para ello es saludable replicar los pilotos  de trabajo coordinado que se vienen realizando en el Perú y adaptar a nuestra problemática e idiosincrasia los ejemplos exitosos de colaboración en otros países.

Cada vez las empresas dejan de mirar la seguridad como un gasto y empiezan a ser conscientes de que se trata de una inversión que como todas las demás inversiones, debe realizarse de manera racional. Las empresas que operan en las economías más desarrolladas hace tiempo que se percataron de esa diferencia, iniciando el proceso de capacitación, certificación y formalización que dio nacimiento a ASIS, organización que hoy nos convoca.

Pero para que el efecto explicado se potencie, se requiere un acompañamiento normativo y de control por parte del Estado para desterrar la informalidad, causa de una desleal guerra de precios que acaba afectando al usuario cliente, al trabajador, la sociedad y al propio estado.

En el Perú como comentamos antes, la vigilancia privada es la puerta de acceso al mundo laboral de gran cantidad de jóvenes, así su impacto económico y formativo es mucho mayor que el que puede parecer a primera vista. Todo proceso de calidad requiere capacitación, aprendizaje y continuidad. El problema mayor que enfrenta el sector de vigilancia en el Perú, es la informalidad a gran escala. Ello se traduce en un no respeto de la legislación laboral por parte de estas empresas informales que con costes infinitamente inferiores, por este incumplimiento hace una guerra de precios injusta e insostenible a las entidades formales, las cuales representamos como gremio.

El problema es extremadamente grave, ya que se crea un círculo vicioso en donde la informalidad va ganando día a día. La consecuencia es simple y dramática: degradación de la calidad general de la prestación de cara a los clientes, generación de contingencias graves relativas a la responsabilidad solidarias entre proveedor y cliente, por condiciones laborales abusivas para los colaboradores que trabajan para dichas estructuras y desaparición de empresas formales por esta competencia desleal.

Aprovechamos este foro para solicitar ayuda a los dos actores que pueden romper este círculo: el poder público y los clientes. El poder público actuando de manera enérgica frente a las empresas informales, y no concentrando exclusivamente su acción fiscalizadora en empresas serias y con historial cumplidor. Los clientes siendo conscientes que trabajar con empresas manifiestamente informales, pone en peligro su propia empresa y sus representantes legales por el principio legal de corresponsabilidad solidaria, degrada la calidad general de la prestación y coadyuvan al no respeto de los derechos laborales de los trabajadores del sector.

Solo persiguiendo con mano firme la informalidad hasta desterrarla del sector, podremos en el futuro disponer de un sector con el nivel de profesionalismo que requiere la responsabilidad que se le otorga.

En otro orden de cosas y en este contexto de profesionalización, reconocemos la importancia de organizaciones como ASIS que permiten elevar el nivel profesional de nuestros interlocutores en las diferentes direcciones de seguridad.

El gerente de seguridad, en el mundo contemporáneo, ha ampliado su campo de acción a la gestión integral de riesgos. La complejidad creciente de las amenazas a la seguridad de las personas, los activos, la información, las comunicaciones y los procesos de la empresa, requieren hoy de un profesional que sea capaz de traducir al lenguaje empresarial el resultado de la gestión de seguridad, que incluye el trabajo realizado por nuestras empresas, para incorporarlo al proceso de toma de decisiones.

Invitamos a los representantes del Ministerio del Interior, Ministerio de trabajo y SUCAMEC a trabajar conjuntamente con nosotros para seguir potenciando la seguridad privada como herramienta accesoria crucial para la seguridad ciudadana. Hagámoslo y el Perú, nuestras familias y la historia nos lo agradecerán.

Muchas gracias,

José Luis López, Vicepresidente de la SNS

0 Comentarios

Deja un comentario

¿Quiere unirse a la discusión?
¡Siéntase libre de contribuir!

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *